Ser mujer

Ser mujer para mí es “ser persona”, con todas sus letras y con todo lo que ello implica. Que se reconozcan obligaciones y derechos con independencia del sexo al que se pertenece. Pero, como ocurre tantas veces, una cosa es decirlo y otra ponerlo en práctica en el día a día, en lo que se piensa, en lo que se dice, en lo que se ve en la calle.

No voy a echar balones fuera (sería una postura fácil) sin hacer antes una reflexión, y que cada cual se valore a sí mismo. Y es que nosotras tenemos que ser las primeras en abandonar definitivamente fantasmas del pasado y creer en nuestro potencial haciendo partícipes de ello a cuantos nos rodean.

Aunque pertenezco a una generación que supuestamente se educó en una sociedad machista, en mi casa nunca lo viví. Tuve la gran suerte de tener una educación sin atisbo de ello. Mi padre convivía con tres mujeres, mi madre y sus dos hijas, y desde pequeña me dijo con sus palabras y sus obras que podía llegar a ser lo que quisiera. Que tenía esa libertad y ese infinito amor que permite desarrollarte sin cortapisas. De hecho estudié Empresariales y acabé en SEMANA, una revista de las llamadas del corazón. Una revista que ha evolucionado con el paso del tiempo, casi 80 años, que se dice pronto. Y que apuesta 100X100 por dar visibilidad a ese potencial de las mujeres.

A mí me encanta que los niños (en plural) vistan de rosa, de azul o de rojo; que jueguen al fútbol o a las muñecas; que bailen o corran maratones … Yo monté a caballo y en moto cuando pocas chicas de mi edad lo hacían… ¡Qué tiempos! Pero lo que de verdad me importa es que esos niños y jóvenes vivan libres y protegidos, no sobreprotegidos. Que de adultos se les valore por sus propios méritos y no por su condición de hombre o mujer. Que nadie les quite lo que cada uno de ellos ha ganado con su esfuerzo. Que se dé a cada uno lo que se merece.

Por eso me considero afortunada y privilegiada y aunque mentiría si dijera que no he sorteado barreras en mi vida, no me asusté entonces ni me asusto ahora. No critico por actitudes alejadas de mi forma de ser. Eso sí defiendo lo mío, a los míos … y mis derechos. Porque se trata de eso, de que te den lo que te corresponde. Saber que lo que pides no es un regalo, no es un favor, es un derecho de mujeres y de hombres.

Porque para mí ser mujer es eso “ser persona”. Y si eres buena persona mejor.

Nieves Jorge
Subdirectora