Entrevistamos a: Carmen Quintanilla

Carmen es Presidenta de Afammer, Confed. Nac. de Fed. de familias y mujeres del medio rural.: “Es fundamental que los niños y los jóvenes convivan con modelos de igualdad”

Carmen Quintanilla es, con total seguridad, una de las personas más queridas del Congreso. Lleva 37 años defendiendo los intereses de las mujeres, y empezó haciéndolo en uno de los medios menos amables con las mujeres: el mundo rural.

Se considera feminista (“desde tiempos en los que casi nadie lo era”), y de derechas. Activa e incansable, su energía y su experiencia (su currículum no tiene fin) no parecen tener pinta de relajarse: será la primera candidata al Senado por Ciudad Real, su tierra, de donde viene y va con asiduidad pasmosa.

Hemos avanzado mucho en materia de igualdad, pero aún quedan coletazos. ¿Cómo acabar con los retazos de machismo?
Educando. Pero a mayores y a pequeños, en la política de las mismas oportunidades. Hemos dado pasos de gigantes y hemos avanzado más en 40 años que otros muchos países de Europa. Pero queda aún mucho por hacer. Hay que respetar las identidades de cada uno.

Pero seguimos conviviendo con mentalidades educadas en el machismo…
Hay que educar y formar a todos los agentes que trabajan en esa dirección y que están en puestos de responsabilidad. Hay que hacer cursos, cursos y cursos… y tener los pies en la tierra y contacto directo con las mujeres a pie de calle, en todos los ámbitos sociales, desde todos los puestos.

¿Por qué tantas mujeres luchando en la misma dirección y tanta divergencia entre algunas?
Los debates agresivos hay que evitarlos a toda costa, porque desde mi experiencia resultan contraproducentes. No es ‘todo contra los hombres’. Ese debate está trasnochado. Se trata de buscar un discurso igualitario, válido para hombres y mujeres, sin acritud. Hay que seguir luchando y formando para conseguir una sociedad cien por cien igualitaria. Y aún hay muchos ámbitos que no lo son.
¿Qué nos queda por conseguir?
Estar de verdad de igual a igual. Hay muchísimos sectores en los que no estamos representadas. No hay precisamente muchas mujeres que presidan sindicatos, ni organizaciones agrarias, ni comunidades de regantes, ni que sean rectoras de universidad. Aún queda mucho camino por recorrer.

¿El mundo rural es dónde hay más que trabajar?
Desde luego es uno de los grandes retos. Hay que luchar por la despoblación de los pueblos. Pueden desaparecer hasta 4.000 pueblos. Y eso es una tragedia. Hay que fomentar el empleo y la formación, que son los pilares de la libertad y la igualdad de las Mujeres Rurales. El empleo de las mujeres es clave: cuando tienes empleo, decides sobre tu vida.

¿El machismo empieza a combatirse en la familia?
Es clave educar a padres, que los niños y jóvenes vean y convivan con modelos de igualdad. El acceso fácil a contenidos en internet que utilizan vilmente a las mujeres es deleznable. El machismo es lo más aberrante que puede llegar a sufrir una mujer. Por eso, entre otras cosas, merece la pena seguir trabajando.