El empoderamiento de la mujer empieza por nosotras mismas

Algo va cambiando en el ambiente y aunque quedan muchas cosas por hacer cada vez se está dando más visibilidad a las desigualdades que vivimos las mujeres respecto de los hombres. Pertenezco a una generación cuya mayoría de madres trabajaban en casa y quizás por esto mismo nos han educado con la idea de que crezcamos y nos formemos para ser mujeres independientes.

De lo que nadie nos avisó fue que no sólo necesitábamos una independencia económica sino también emocional. Así que durante años hemos visto como nos fuimos incorporando al mercado laboral, en el que existen todavía muchas diferencias respecto al género masculino, pero para nuestra desgracia todavía no han cambiado mucho las cosas de puertas para dentro en nuestras casas.

Así que nos convertimos en mujeres independientes económicamente pero con muchas dependencia, con poco refuerzo en nosotras mismas, con una gran dosis de culpabilidad y con más cargas que antes.

Todas las semanas trabajo con mujeres que comienzan un proceso de coaching porque quieren cambiar algo de su vida. Creo profundamente en la posibilidad de cambio, en buscar nuestro hueco y en nuestra necesidad de progresar. Pero si no nos lo creemos poco podremos lograr.

Los obstáculos son muchos y para sortearlos no se trata de lanzar nuestras voces un solo día sino de comenzar a cambiar estereotipos y educación desde nuestro hogar. Y para cambiar la educación en nuestra casa debemos dar ejemplo, ser coherentes con lo que predicamos y comenzar a poner nuestros límites.

En muchas ocasiones buscamos la perfección para la aceptación de los demás, cuando lo verdaderamente importante es aceptarnos a nosotras mismas, darnos valor por lo que conseguimos y sobre todo por lo que somos. Quitarnos de nuestra mente “el no podré” por el “me pongo con ello”. Dejar de llevarnos por las preocupaciones para comenzar a “ocuparnos de nosotras mismas”.

Saber y reconocer que nos somos perfectas pero que todas tenemos la oportunidad de “ofrecer nuestra mejor versión”. Comenzar a delegar dentro y fuera de nuestra casa aunque las cosas no se hagan como nosotras queremos. Pedir lo que necesitamos en lugar de quejarnos. Unirnos entre nosotras porque somos las que mejor empatía podemos tener en lugar de “juzgarnos y etiquetarnos”. Apoyarnos en lugar de destruirnos.

Y para comenzar a cambiar todo esto, no hay que esperar: hay que comenzar a hacerlo desde ya, cada día suma.

Cristina Soia
La Coach de la Tele
www.cristinasoriacoach.com